¿Todo riesgo o terceros? Cuándo compensa cada seguro de coche (2026)
El seguro a todo riesgo es estupendo… para el coche del primer día. Lo recoges del concesionario oliendo a nuevo, no te imaginas un rasguño en esa carrocería y, lógico, lo quieres cubierto hasta del granizo. El problema llega después: el coche pierde valor cada año (y los coches pierden valor rápido, sobre todo los tres primeros), pero la prima del todo riesgo no baja al mismo ritmo. Pasa el tiempo y, sin darte cuenta, acabas pagando un seguro caro para proteger un coche que ya vale cuatro duros.
¿Y cuándo es ese momento exacto en que deja de tener sentido? No es una corazonada ni «cuando el coche cumpla cinco años». Es una cuenta, y se hace en treinta segundos. Vamos a ponerle números, que es lo único que no engaña, y a mirar también el escalón intermedio que casi nadie usa y que suele ser la opción más lista durante años.
La regla de las 10 veces
Compara dos cifras. La primera: lo que vale tu coche hoy (no lo que pagaste, sino lo que pone un anuncio de un coche como el tuyo, mismos años y kilómetros, en cualquier portal de segunda mano). La segunda: lo que te ahorrarías al año pasando de todo riesgo a terceros ampliado.
Si el valor del coche no llega a 10 veces ese ahorro, el todo riesgo ha dejado de compensar. Un ejemplo para que se vea: tu coche vale 6.000 € y pasar a terceros ampliado te ahorra 700 € al año; como 10 × 700 = 7.000 € y tu coche vale menos que eso, toca bajar de modalidad. Si valiera 12.000 €, aún tendría sentido mantener el todo riesgo un par de años más. La lógica de fondo es sencilla: el todo riesgo, en el peor caso, te paga el valor venal del coche; cuando lo que pagas en primas se acerca demasiado a lo que como mucho te van a devolver, estás casi autoasegurándote sin saberlo.
Una matización honesta: esta regla es una guía, no una ley física. Si conduces por una zona con mucho granizo, dejas el coche en la calle en un barrio con partes frecuentes, o eres de los que no quiere ni oír hablar de pagar una reparación de chapa de su bolsillo, sube el listón. La regla te dice cuándo la cuenta deja de salir; lo tranquilo que duermas lo pones tú.
El punto intermedio que casi nadie mira: la franquicia
Aquí está el truco que se salta media España: entre el todo riesgo «puro» y el de terceros hay un escalón muy razonable, el todo riesgo con franquicia. Funciona así: tú asumes los primeros 150-300 € de cada reparación de tu propio coche y, a cambio, la prima baja del orden de un 30-40 %. Para conductores sin partes (es decir, la mayoría), suele ser la mejor relación cobertura-precio entre los 3 y los 8 años del coche.
Piénsalo con la cabeza fría: si llevas años sin pedir nada al seguro, ¿de verdad necesitas que te cubran hasta el primer euro de un golpe pequeño? Probablemente no. Asumiendo tú los rasguños baratos y dejando que el seguro entre solo cuando la cosa es seria, te quitas un buen pellizco de la prima sin renunciar a la protección que de verdad importa.
| Edad del coche | Modalidad que suele compensar |
|---|---|
| 0-3 años (o financiado) | Todo riesgo sin franquicia |
| 3-8 años | Todo riesgo con franquicia |
| 8+ años | Terceros ampliado (lunas, robo, incendio) |
| 15+ años o poco uso | Terceros básico |
No olvides lo que sí debes mantener
Bajar de modalidad no es quedarte a pelo. Mantén siempre la asistencia en carretera desde el km 0 (que te ayuden aunque te quedes tirado en la puerta de tu casa, no solo a partir de cierta distancia) y valora conservar la cobertura de lunas, que es barata y resuelve el siniestro más frecuente de todos: la dichosa piedra de la autovía contra el parabrisas. Y que no se te olvide lo más importante de cualquier póliza: la responsabilidad civil —los daños que causas a otros— es ilimitada en la práctica en todas las modalidades. Ahí no recortas nada por bajar de todo riesgo a terceros; sigues igual de cubierto frente a un accidente serio con terceros, que es justo lo que te puede arruinar la vida.
Si todavía estás dándole vueltas a qué cubre cada modalidad por dentro, te viene bien repasar qué se cubre en cada modalidad de coche antes de tocar nada. Y si quieres ver precios reales sobre tu caso, lo más rápido es pedir una comparativa por precio a coberturas iguales: es la única forma honesta de saber cuánto te ahorras de verdad al cambiar de modalidad, sin fiarte de un «desde» de anuncio.
Por qué te sube el seguro aunque no hayas dado ningún parte
Es la pregunta más repetida en cada renovación: «no he tenido ningún siniestro, ¿por qué me suben?». Las razones suelen ser tres, y ninguna es culpa tuya. Primera, la inflación de los talleres y los recambios: reparar un coche es cada año más caro (un faro o un sensor de los modernos cuesta lo que antes valía media puerta). Segunda, la siniestralidad general de tu zona o de tu perfil ha subido y la compañía lo reparte entre todos. Y tercera, la menos simpática: las aseguradoras suben al cliente antiguo porque saben que la mayoría no se molesta en comparar. Te dan por seguro, nunca mejor dicho.
La buena noticia es que esa subida silenciosa es justo donde está tu ahorro. Cuando te llega la renovación con un incremento, no lo aceptes por inercia: es el mejor momento para comparar. Tienes derecho a no renovar avisando con un mes, y desde 2023 puedes darte de baja en cualquier momento una vez pasado el primer año, también avisando con un mes. No estás «atrapado». Y si lo tuyo es ahorrarte el peregrinaje compañía por compañía, comparar tu seguro de coche en un par de minutos, sin llamadas comerciales detrás, te quita la pereza de encima, que es lo que de verdad nos hace pagar de más año tras año. Si además quieres una panorámica de qué compañías hay y qué esperar de cada una, te viene bien la guía de cómo comparar entre más de 30 aseguradoras de coche.
Franquicia: cómo elegir el importe que te conviene
Si te decides por el todo riesgo con franquicia, el siguiente paso es elegir cuánto asumes tú en cada siniestro de tu coche. Las franquicias habituales van de 150 a 600 €. Cuanto más alta, más barata es la prima; es un intercambio directo.
La regla práctica: elige una franquicia que puedas pagar sin que te duela en un mal momento, y que el ahorro anual en prima compense. Si subir la franquicia de 150 a 300 € te ahorra 90 € al año, en menos de dos años sin siniestros ya has cubierto la diferencia. Si conduces poco y con cuidado, una franquicia media-alta suele ser la opción más rentable. Si en cambio te mueves todos los días por ciudad, donde los toques de aparcamiento son el pan de cada día, una franquicia baja tiene más sentido. Tú conoces tu rutina mejor que cualquier tarifa.
Casos reales: ¿qué haría yo con cada coche?
La teoría está muy bien, pero ayuda verla aplicada. Cuatro situaciones que se repiten una y otra vez:
- Coche nuevo financiado a 5 años. Aquí ni te lo plantees: todo riesgo sin franquicia, y además seguramente te lo exija el contrato de financiación. El coche es la garantía del préstamo y el banco quiere protegerlo entero.
- Utilitario de 4 años, 12.000 €, sin partes. El punto dulce del todo riesgo con franquicia. Bajas un 30-40 % de prima, asumes los rasguños pequeños y mantienes cubierto lo gordo. Si además eres conductor novel, comparar bien aquí marca mucha diferencia, porque a los noveles se les penaliza y las distancias entre compañías son enormes.
- Coche de 9 años, 5.500 €. Terceros ampliado y a otra cosa. Mantén lunas, robo, incendio y asistencia; el resto, a tu bolsillo si algún día pasa. La cuenta de las 10 veces casi seguro ya no sale.
- Eléctrico nuevo. Caso especial: la batería es carísima de reparar o sustituir y eso pesa en la modalidad. Antes de decidir, mira las particularidades del seguro para coche eléctrico, porque ahí el todo riesgo aguanta justificado más años que en un coche de combustión equivalente.
¿Y si lo tuyo es una moto? La cuenta es la misma
La regla de las 10 veces no es exclusiva del coche: funciona igual de bien con cualquier vehículo que se deprecie y cuya cobertura de daños propios pague el valor venal. En moto la lógica es idéntica, con un matiz: las motos pierden valor de forma muy distinta según el modelo (una custom clásica aguanta precio mucho mejor que un scooter de andar por casa), así que mira el valor real en anuncios antes de decidir. Si te toca renovar la moto, en la comparativa de seguros de moto por compañía y modalidad verás cómo aplicar este mismo razonamiento a dos ruedas.
Y un consejo que sirve para coche, moto o lo que tengas: el mejor momento para repasar la modalidad es siempre la renovación, igual que conviene volver a comparar cualquier seguro una vez al año en lugar de renovar por inercia, una idea que desarrollamos en cómo comparar bien sin caer en la letra pequeña. La fidelidad casi nunca se premia; el que compara, gana.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto se ahorra pasando de todo riesgo a terceros?+
Entre 300 y 800 € al año según el coche y tu historial. El salto más grande es de todo riesgo sin franquicia a todo riesgo con franquicia (30-40 % menos); de ahí a terceros ampliado se baja otro 20-30 %.
Si mi coche está financiado, ¿puedo llevar solo terceros?+
Depende del contrato de financiación: muchos exigen todo riesgo mientras dure el préstamo, porque el coche es la garantía. Revisa la letra del contrato antes de bajar la modalidad.
¿Cambiar de modalidad me hace perder la antigüedad sin partes?+
No. Tu historial de siniestralidad te pertenece y las compañías lo consultan en un fichero común (SINCO). Cambiar de modalidad o de aseguradora no borra tus años sin partes.
¿Qué cubre exactamente el "lunas" y por qué dicen que es imprescindible?+
La cobertura de lunas paga la reparación o sustitución de parabrisas y ventanillas, normalmente sin franquicia y sin afectar a tu bonificación. Es barata y el siniestro más frecuente (una piedra en la autovía), por eso se recomienda mantenerla incluso cuando bajas a terceros.
¿El seguro de coche cubre al conductor en caso de accidente?+
La responsabilidad civil cubre a los demás, no a ti. Para tus propias lesiones está el seguro de ocupantes (suele venir incluido) y, sobre todo, la cobertura de daños propios del todo riesgo. Si bajas a terceros, comprueba que mantienes al menos el seguro del conductor: es de las coberturas que más se echan de menos.
¿Tiene sentido el todo riesgo en un coche eléctrico de pocos años?+
Suele aguantar más que en un coche de combustión equivalente, porque la batería es muy cara de reparar o sustituir y el valor de reposición se mantiene alto al principio. La regla de las 10 veces sigue valiendo, pero en eléctrico el listón se baja más despacio: revisa las particularidades antes de cambiar de modalidad.